La dieta mediterránea, patrimonio de la Humanidad
La candidatura aspira a salvaguardar una cultura
culinaria y agrícola milenaria y a transmitir a las futuras generaciones sus
recetas y sabores
En noviembre de 2010 la dieta mediterránea puede convertirse en la primera expresión gastronómica que forme parte de la Lista de Patrimonio Inmaterial de la UNESCO. España, Grecia, Italia y Marruecos presentaron una candidatura transnacional conjunta para que la dieta mediterránea se inscriba en la Lista. El Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial tomará la decisión sobre la inscripción dentro de dos meses.
En la cuenca del
Mediterráneo, los alimentos son algo más que un vehículo de nutrientes. Con los
más representativos -trigo, vid y olivo-, los países bañados por este mar han
desarrollado un extenso recetario de ingredientes comunes, aunque identificados
con nombres, texturas y sabores muy diferentes y particulares. En España, el bocadillo
de pan forma parte esencial de los tentempiés, pero en algunas zonas el kebap
es el equivalente y, en otras, las tortas de pan de pita. Son alimentos con
formas diversas, pero elaborados con una misma materia prima, el trigo.
Una misma dieta, diferentes mundos
La dieta mediterránea toma el
nombre del Mare Nostrum, cuna de las civilizaciones occidentales. Durante
siglos, pueblos, culturas, países y regiones han recibido y han cedido su
sabiduría. Más de 130 millones de personas viven en la actualidad en sus
costas. Comparten paisajes, cultivos y técnicas agrícolas, les es común la idea
del mercado de abastos, de espacios y gestos culinarios, tienen iguales razones
de celebraciones, leyendas y devociones.
La dieta
mediterránea no es sólo un patrón alimentario, también es una filosofía de vida
basada en costumbres milenarias de los habitantes de la cuenca de un mar casi
cerrado. Engloba un estilo de vida activo, una determinada manera de entender
las relaciones sociales, las prácticas y costumbres relacionadas con el clima.
Sus pueblos, además de sus aguas, comparten alimentos, recetas, sabores y
gustos. Todo ello a pesar de que, en ocasiones, aquí se llame sopa, allí lo
bauticen como sémola y acullá, como cuscús.
El trigo y la viña
Los alimentos son,
en el Mediterráneo, algo más que portadores de meros nutrientes. El trigo,
la viña y el olivo
simbolizan este lado del mundo. El primero es la harina del cereal mediterráneo
por excelencia y la base de múltiples recetas. Desde las galletas
a las salsas, como la bechamel
presente en las croquetas,
las masas para pizzas y la pasta,
base de cientos de platos.
El trigo es también el ingrediente base del cuscús,
la sémola de trigo duro mezclada y trabajada con harina y tamizada varias veces
hasta obtener los granos de un tamaño característico.
Pero sobre todo lo
es del pan,
el alimento base insustituible de las civilizaciones mediterráneas. No importa
si éste es payés,
blanco o
integral, elaborado al estilo del pan casero
o precocinado.
Por costumbre, el pan
es imprescindible en la dieta de gran parte de la población. También al trigo
se le debe la repostería,
tan importante para las celebraciones y fiestas. Las tartas,
los crepes,
los bizcochos
e, incluso, los churros,
precisan de la harina de este cereal.
De la viña,
paisaje mediterráneo por excelencia, se obtiene el vino y con sus hojas de
parra se elaboran recetas típicas del mediterráneo oriental. Pero
son las uvas
las grandes protagonistas de la mesa. Como fruta o como ingrediente de pasteles,
para aliñar ensaladas
o aportar un toque especial al pescado
o a la caza.
Y el olivo
En las tierras
mediterráneas hay olivos
milenarios. Son árboles robustos, de una belleza yerma y con un fruto de
apariencia humilde, que se revela como oro líquido. El aceite
confiere el sabor de los guisos, de las carnes, de los dulces, de los panes, de
la dieta en definitiva. Sus propiedades
saludables las certifica la ciencia y su importancia gastronómica,
los cientos de recetas que precisan de unas gotas del fruto de la aceituna para
hacerse posibles. Son muchas las variedades,
pero el aceite siempre es el elemento seguro para freír
y conseguir buenos sabores.
El aceite es
imprescindible en ensaladas
y es el ingrediente por excelencia del recetario popular y del más sofisticado.
El olivo puede tomar también la sencilla forma de aceituna. Se sirven en el aperitivo,
al estilo griego
o en canapé
francés. Siempre apetitosas.
EL PRIMER BIEN ALIMENTARIO DE LA HUMANIDAD
Si la dieta
mediterránea consigue el reconocimiento como Bien Inmaterial, se introducirá en
la lista como la primera expresión gastronómica que acompaña a otras riquezas
inmateriales dignas o necesitadas de conservación.
La dieta
encontrará un espacio junto al Carnaval de Oruro de las montañas de Bolivia, la
danza Mbende Jerusarema de Zimbauwe, la isopolifonía popular albanesa, las
técnicas artesanas tradicionales de fabricación del papel xua chino, los
gigantes y dragones procesionales de Bélgica y Francia o el teatro de
marionetas wayang. Todos ellos son una humilde representación de los 167
elementos que conforman, hasta ahora, el listado.
Éste agrupa a
obras maestras y expresiones que precisan que se tome conciencia de su
importancia o que se salvaguarden para permitir su protección y promoción. El
inventario es nacional o regional, pero sin duda, es riqueza de todo el mundo y
patrimonio de toda la humanidad que quiere conocerlo y reconocerlo.
EL RESULTADO DE PREDIMED, EN BREVE
El ensayo clínico
más ambicioso que se ha realizado sobre la influencia de la dieta mediterránea
en la salud, en particular en las patologías cardiovasculares y la diabetes, el
Predimed, ha entrado en su fase última. En
este trimestre, se espera que la
Data and Safety Monitoring Board (DSMB), un grupo imparcial
que supervisa el estudio clínico y examina los resultados, certifique que estos
son aceptables. Entonces, se procederá a la publicación de sus conclusiones.
Antes de llegar a
ellas ha sido necesario culminar un estudio de campo dirigido por Miguel Ángel
Martínez, que se ha prolongado durante cinco años y ha contado con
más de 7.000 pacientes y un numeroso equipo de dietistas, enfermeros y médicos,
ayudados por voluntarios, en diecinueve hospitales y universidades españolas.
Fuente: El Observatorio de Salud y Seguridad Ocupacional. Río Cuarto Pcia. de Córdoba Rep. Argentina.Correo electrónico: observatoriodesaludyseguridad@gmail.com
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