|
9 OCT 12 | ¿Qué son las frecuencias naturales?
El arte de comunicar los riesgos Los médicos necesitan saber cómo representar la información para que sus pacientes puedan comprender lo que ésta significa. El empleo de las frecuencias naturales es una forma más comprensible de comunicar los riesgos a los pacientes. |
Gerd Gigerenzer
BMJ 2011;343:d6386
Es necesario que los médicos encuentren mejores modos
de comunicar los riesgos a los pacientes.
Una
revisión Cochrane de 2011 llegó a la conclusión de que los profesionales
sanitarios y los pacientes “entienden la frecuencias naturales mejor que las
probabilidades.” Un artículo de 2011 del Annals of Internal Medicine comunicó
lo contrario, que “las frecuencias naturales no son el mejor formato para
comunicar los beneficios y los efectos secundarios del tratamiento”.
¿Cómo deben los médicos manejar estos mensajes
contradictorios?
Como
suele suceder, la contradicción está en las definiciones pero no en los
datos. Ulrich Hoffrage y el autor de este artículo introdujeron el término “frecuencias
naturales” a fines de la década de 1990 y en los primeros
estudios mostraron que estas frecuencias favorecen la comprensión del valor
pronóstico positivo entre los legos, los médicos y los estudiantes de medicina.
Una frecuencia natural es la
frecuencia conjunta de dos hechos, como el número de pacientes con una
enfermedad y las personas con resultado positivo de determinada prueba, y es
una alternativa a presentar la misma información en probabilidades
condicionales, como la sensibilidad y la especificidad. Las probabilidades
condicionales tienden a confundir a muchas personas, incluidos los
profesionales sanitarios. El siguiente problema lo ilustra (por conveniencia,
las probabilidades se expresan en porcentajes).
Las
frecuencias naturales, en cambio, ayudan a ver a través de la desorientación
mental.
Supongamos
que empleamos la mamografía en determinada región para la pesquisa del cáncer
de mama. Se tiene la siguiente información:
• La probabilidad de que una mujer sufra cáncer de
mama es del 1% (prevalencia).
• Si una mujer sufre cáncer de mama, la probabilidad de que su mamografía sea positiva es del 90% (sensibilidad).
• Si la mujer no sufre cáncer de mama, la probabilidad de que de todas maneras su mamografía sea positiva es del 9% (la tasa de falsos positivos).
•Si la mamografía es positiva:
• Si una mujer sufre cáncer de mama, la probabilidad de que su mamografía sea positiva es del 90% (sensibilidad).
• Si la mujer no sufre cáncer de mama, la probabilidad de que de todas maneras su mamografía sea positiva es del 9% (la tasa de falsos positivos).
•Si la mamografía es positiva:
¿Cuál es la probabilidad de que en realidad
sufra cáncer de mama?
Cuando
preguntó esto a 160 ginecólogos al comienzo de una sesión de educación médica
continua acerca de conocimientos sobre riesgo, la mayoría (el 60%) creían que
la respuesta era 80-90% y el 19% creían que era 1%. Si los pacientes se
enteraran de esta variabilidad, se atemorizarían y con buenos motivos.
Las
frecuencias naturales, en cambio, ayudan a ver a través de la desorientación
mental. Para expresarlas, se toma una cantidad de gente lo bastante numerosa
(alrededor 100 o 1000, según la prevalencia) y se descompone este número en
frecuencias naturales:
• 10 de cada 1000 mujeres sufren cáncer de mama.
• De estas 10 mujeres con cáncer de mama, 9 tendrán mamografía positiva.
• De las 990 mujeres sin cáncer de mama, unas 89, no obstante, tendrán mamografía positiva.
Ahora es más fácil reconocer la respuesta. Cabe esperar que 98 mujeres en total tengan una mamografía positiva. Nueve de ellas sufren cáncer de mama. Por lo tanto, el valor pronóstico positivo es de 9/98 (9,2%), o aproximadamente una de cada 10.
• De estas 10 mujeres con cáncer de mama, 9 tendrán mamografía positiva.
• De las 990 mujeres sin cáncer de mama, unas 89, no obstante, tendrán mamografía positiva.
Ahora es más fácil reconocer la respuesta. Cabe esperar que 98 mujeres en total tengan una mamografía positiva. Nueve de ellas sufren cáncer de mama. Por lo tanto, el valor pronóstico positivo es de 9/98 (9,2%), o aproximadamente una de cada 10.
Es
decir, cabe esperar que de
cada 10 mujeres con mamografía positiva, nueve tengan resultados falso
positivos.
Después de esta única sesión, la mayoría de los ginecólogos (87%) podían traducir las sensibilidades y los falsos positivos a frecuencias naturales y calcular el valor pronóstico positivo.
Después de esta única sesión, la mayoría de los ginecólogos (87%) podían traducir las sensibilidades y los falsos positivos a frecuencias naturales y calcular el valor pronóstico positivo.
Las
frecuencias naturales facilitan la
comprensión. Hasta niños de 10 años pueden determinar el valor pronóstico
positivo al presentarles frecuencias naturales, a menudo para sorpresa de sus
maestros, pero no son capaces de hacerlo con las probabilidades condicionales.
¿A qué se debe esto? Para calcular la probabilidad de cáncer frente a una
prueba positiva a partir de las probabilidades, necesitamos emplear la regla de
Bayes, una fórmula compleja que implica tres multiplicaciones. Las frecuencias
naturales, en cambio, no exigen estas multiplicaciones.
¿Por qué entonces el artículo de Annals of
Internal Medicine no encontró esta ventaja?
Sencillamente
porque no examinó
las frecuencias naturales.
Las frecuencias naturales son frecuencias conjuntas, como el número de mujeres (9) con mamografías positivas y que sufren cáncer de mama. Difieren de las frecuencias simples, como 2 de cada 10 personas con pruebas positivas.
Las frecuencias naturales son frecuencias conjuntas, como el número de mujeres (9) con mamografías positivas y que sufren cáncer de mama. Difieren de las frecuencias simples, como 2 de cada 10 personas con pruebas positivas.
De
la misma manera, las probabilidades condicionales y las probabilidades simples no son lo mismo.
Lo
que hizo el artículo del Annals of Internal Medicine fue comparar los
porcentajes simples (como el 2% de las personas que tomaron un fármaco tuvo
diarrea) con las frecuencias simples (20 de cada 1000 personas que tomaron el
fármaco tuvieron diarrea), a las que llamó frecuencias naturales. Sin embargo,
la ventaja de cálculo no se aplica a las frecuencias simples.
Al
programa de la computadora no le interesa si los datos corresponden a
probabilidades condicionales o frecuencias naturales, pero esto evidentemente le
importa a las personas.
Los
profesionales sanitarios necesitan saber cómo representar la información para
que sus pacientes puedan comprender lo que ésta significa. Proporcionar una
representación útil es una habilidad clave en el arte de comunicar el riesgo.
Sin embargo, entender el resultado de las pruebas no es un punto fuerte de la
mayoría de los médicos. Para remediar esta situación, todo plan de estudios
debería incluir el estudio de estadísticas sanitarias.
Las representaciones eficaces, como éstas, existen, pero es necesario enseñarlas.
Las representaciones eficaces, como éstas, existen, pero es necesario enseñarlas.
Gentileza: El Observatorio de Salud y Seguridad Ocupacional
No hay comentarios:
Publicar un comentario